miércoles, 9 de abril de 2014

Cómo tener paz interior   

Dr. Charles Stanley


"Y les dijo: ¿Dónde está vuestra fe? Y atemorizados, se maravillaban, y se decían unos a otros: ¿Quién es éste, que aun a los vientos y a las aguas manda, y le obedecen?" (Lc 8.25). 

Jesús prometió darnos su paz (Jn 14.27), la misma que le permitió mantenerse dormido durante una feroz tormenta. Sin esa paz, seríamos como los discípulos que se sintieron perdidos y asustados. Pero con ella, tendremos serenidad interior en medio de la tormenta.

Para tener la paz del Señor, debemos cumplir ciertos requisitos. El primero es recibir al Señor Jesús como nuestro Salvador personal. Antes de ser salvos éramos, por naturaleza, contrarios a Dios. Pero nuestra redención nos cambió. La Biblia dice que ahora tenemos paz con Él (Ro 5.10) y somos miembros de su familia, en vez de ser sus enemigos. El temor a la muerte -una de las razones por las que carecemos de paz- desaparece cuando conocemos la gloriosa verdad de que pasaremos la eternidad con Dios.

Creer en la soberanía del Señor es la segunda condición para tener un corazón tranquilo. En este mundo aquejado de problemas, la seguridad personal es una gran preocupación. Para combatir el temor, debemos confiar en que Dios está en control de todas las cosas.

La tercera cosa que debemos hacer es entender que Dios conoce nuestras necesidades, y que ha prometido ocuparse de ellas (Fil 4.19). Él es un Padre que se deleita en dar cosas buenas a sus hijos. Es posible que no recibamos todo lo que queremos, pero nos dará lo que sea necesario para llevar a cabo su plan para nosotros.

Una vez que hayamos recibido a Cristo como nuestro Salvador, el Espíritu Santo nos recordará que nuestro futuro está asegurado, y que nuestro amoroso y soberano Dios se encargará de que tengamos todo lo que necesitamos.  

Dios les siga bendiciendo...

Pr. Dolreich Artigas

domingo, 6 de abril de 2014



Dr. Charles Stanley

La vida de santidad


Para los cristianos, todos los días de la semana deben ser santos.

por Charles F. Stanley

     El Domingo de Resurrección es un día en el que, con toda seguridad, habrán pocos asientos disponibles en las iglesias debido a la asistencia de personas que no las frecuentan. Incluso los fieles que asisten con regularidad actúan de manera diferente en este día; nos comportamos lo mejor posible, y somos más conscientes de nuestra fe. Pero la vida de santidad a la que Dios nos llama exige que le prestemos atención a los asuntos espirituales todos los días del año, no solamente en los especiales como el Domingo de Resurrección y la Navidad.
     Es bueno dar más atención a los días santos, pero si esa es la única vez que nos esforzamos por vivir de la manera que Dios quiere, ¿qué dice eso acerca de nuestra fe? La santidad es más que un buen comportamiento. Si bien incluye hacer lo correcto a los ojos del Señor, es solo una parte de la descripción. La vida de santidad se refiere a la experiencia de tener una vida abundante en Cristo, y esa debe ser una búsqueda diaria. Tal vez el problema es que no entendemos lo que significa la santidad.
     Aclaremos este tema examinando lo que dice la Biblia. La palabra santo trasmite la idea de separación del pecado y consagración a Dios. También puede traducirse comosantificado (de la misma raíz de santo). Cuando el apóstol Pablo escribió sus cartas a las iglesias en varias ciudades, las iniciaba por lo general dirigiéndose a los destinatarios como santos (Ef 1.1). ¡Si usted ha aceptado a Jesucristo como su Salvador, esa palabra se aplica a usted también!
     La santidad describe nuestra nueva posición con el Señor. Él nos escogió para que fuésemos "santos y sin mancha delante de él" (Ef 1.4). Nuestros cuerpos son el templo de su Espíritu, y cualquier parte en la que Él habite la convierte en santa. Sin embargo, nuestra conducta no armoniza algunas veces con esta verdad. Somos declarados justos, pero no siempre actuamos como tales.
El problema es que muchos cristianos no se ven como Dios los ve. Dicen: "No soy realmente un santo, pero tampoco soy tan pecador". Por tanto, se colocan en algún punto intermedio. Pero, en realidad, no hay nada en medio de la santidad y el pecado. Usted es, o bien una cosa o bien otra.
     La Biblia describe a la santificación como un proceso (Ro 6.19). En Efesios 4.1, Pablo lo asemeja a una caminata que se realiza durante toda la vida. Después de exhortarnos con las palabras "que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados", habla del dramático contraste entre la manera en que solíamos comportarnos antes de ser salvos, y la manera en que somos llamados a vivir ahora (vv. 17-24). Este estilo de vida no ocurre de un momento para otro; hay que escogerlo intencionalmente para practicarlo a medida que crecemos en la fe.
      Busque la verdad. Dado que nuestras acciones fluyen de nuestros pensamientos, necesitamos mentes llenas de la verdad de Dios (v. 23). No podemos vivir de manera santa si seguimos pensando como lo hacíamos antes de ser salvos. Según Pablo, los no creyentes andan "en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que hay en ellos" (vv. 17, 18). Puesto que estamos rodeados de esta clase de mentalidad mundana, ésta ejercerá su influencia en nosotros a menos que renovemos nuestras mentes con la Palabra de Dios. Si nos aferramos a los principios bíblicos y los aplicamos, seremos fortalecidos para no volver a los viejos caminos.
     Escuche al Espíritu Santo. Él es quien nos alerta y nos declara culpables cuando lo que hacemos no corresponde con Cristo. Antes de ser salvos podíamos "jugar en el barro" y no sentirnos mal por ello, pero ahora el pecado nos incomoda, gracias a que la santidad de Cristo y la pecaminosidad del hombre no pueden vivir en el mismo cuerpo.
     Sin embargo, si ignoramos o resistimos una y otra vez los avisos del Espíritu, nuestros corazones se endurecerán (vv. 18, 19). Hay personas que me han dicho: "Sabe, yo solía escuchar a Dios hablando a mi espíritu cuando oraba y leía la Biblia, pero ahora no lo escucho". Si eso le está sucediendo, esa es una señal de advertencia de que está en una posición peligrosa. Usted no perderá su salvación, pero si su comunión con el Señor disminuye, las cosas de este mundo le alejarán de Él.
No podemos permitirnos jugar con el pecado justificándolo. He oído con mucha frecuencia a personas que defienden su desobediencia diciendo: "Nadie es perfecto". La santidad no significa que seamos perfectos, sino que estamos apartados para Dios, y que debemos vivir de acuerdo con sus designios. En vez de excusar nuestros pecados, debemos confesarlos, arrepentirnos y decidir obedecer al Señor.
     Deje a un lado su antiguo yo. Desde el momento en que usted aceptó a Cristo, se convirtió en una nueva criatura (2 Co 5.17). Sin embargo, sus viejos esquemas siguen todavía con usted, que es la razón por la que a veces peca. Dado que esas tendencias arraigadas no pueden ser reformadas o mejoradas, la única manera de vencerlas es con una política de "cero tolerancia". Pablo dice que hay que dejar a un lado la antigua manera de vivir porque está "corrompida por los deseos engañosos" (Ef 4.22 NVI).
Si usted comienza a escuchar las mentiras de su vieja vida en cuanto a los placeres del pecado, quedará atrapado. Pronto descubrirá que la satisfacción que se obtiene de las búsquedas mundanas es fugaz, y que su deseo solo aumenta. El resultado final de este camino descendente se ve en la descripción que hace Pablo de los incrédulos que "se han entregado a la inmoralidad, y no sacian de cometer toda clase de actos indecentes" (v. 19). Cualquier cosa a la que usted se dé -que no sea Cristo- le destruirá.
     En vez de ceder a nuestros deseos pecaminosos, necesitamos rendirnos a Cristo, y dejar que Él gobierne nuestras vidas. ¿Por qué queremos conservar las ropas sucias y podridas de nuestro antiguo estilo de vida cuando se nos ha dado el manto de la justicia de Cristo? Tal vez es hora de hacer un cambio de vestimenta -de "ponerse el ropaje de la nueva naturaleza, creada a imagen de Dios, en verdadera justicia y santidad" (v. 24). Si nos revestimos de Cristo, nuestras acciones corresponderán con nuestra identidad.
Tome una decisión. Quiero dejarle algo muy claro hoy: Si usted ha creído en Cristo, entonces, usted es un santo. En vez de verse a sí mismo como un pecador salvado por la gracia, reconozca que es un santo que ha sido creado en la justicia y la santidad de Cristo. Es hora de que actúe como tal -cada día de su vida. Dios le ha dado todo lo que necesita para vivir en santidad (2 P 1.3). Si camina rectamente, la gente notará algo diferente en usted, y serán atraídas al Salvador. Aunque la Pascua Florida no debe ser la única vez que usted decida vivir en santidad, no hay mejor ocasión que el Domingo de Resurrección para comenzar a andar cada día en novedad de vida.
 
Dios te Bendiga
 
Pr. Dolreich Artigas

sábado, 5 de abril de 2014

La guía divina para vivir en victoria  

Dr. Charles Stanley.

 "Fíate de Jehová de todo tu corazón, Y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, Y él enderezará tus veredas" (Proverbios 3.5, 6).

Si usted se extraviara en un bosque, y encontrara una brújula en su bolsillo, es muy posible que no ignorara su orientación para seguir su propia intuición.

Al igual que una brújula, la Biblia ofrece una guía segura para la vida. Un pasaje particularmente útil es Proverbios 3.5, 6 (NVI), porque resume cuatro verdades fundamentales:

1. Confía en el Señor. Dios merece nuestra plena confianza pues Él nunca cambia (He 13.8; Stg 1.17).

2. No confíes en tu propia inteligencia. Puesto que la mente humana es finita, su entendimiento es limitado. Sólo Dios es omnisciente. Él lo ve todo, incluso los pensamientos y los motivos (He 4.13).

3. Reconócelo en todos tus caminos. Como el Creador de todo y el Planificador de la salvación, Dios tiene el derecho de hacer planes para cada vida. Él entreteje la vida de cada persona en el vientre materno, ofrece la salvación por medio de Jesucristo, y da los dones espirituales para que sean utilizados en su nombre. Así como el niño acude a su padre en busca de ayuda, los creyentes debemos depender de nuestro Padre celestial.

4. Dios promete enderezar tus sendas. Espiritualmente, el camino directo es más rápido y más fácil para viajar, pero no está libre de obstáculos. Si obedecemos los tres primeros puntos, el Padre celestial actuará para derribar los obstáculos que haya a lo largo de nuestro camino. ¿Se dejará usted guiar por la brújula de Dios, y confiará en Él? Al rechazar la autosuficiencia, y al reconocer su dependencia de Él, se mantendrá en la senda recta de la vida de santidad. 


Tu Amigo    

Pr. Dolreich Artigas


viernes, 4 de abril de 2014

El poder de la oración  

Dr. Charles Staley
Leer | Mateo 7.7-11
"Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá" (Mt 7.7) 
  
Jesús conocía la importancia de la oración, y la practicaba con regularidad. Se escabullía con frecuencia para estar en comunión con Dios. Después recibía la dirección y la fuerza necesaria para realizar la obra de su Padre.

Al enseñar acerca del poder de la oración, Jesús utilizó tres palabras para ayudarnos a orar de manera efectiva:

Pedid-Debemos venir a Dios con nuestras peticiones. Al hacerlo, estamos reconociendo tanto nuestra necesidad como la capacidad de Dios de atenderla. El Señor Jesús nos asegura que toda petición será concedida en conformidad con lo mejor que tenga el Padre celestial para nosotros y para otras personas.

Buscad-A veces, el Señor nos pide que nos involucremos en la situación por la que estamos orando. Por ejemplo, podemos estar pidiéndole que nos ayude a encontrar un nuevo empleo. Él quiere que busquemos su instrucción y su guía, pero también que demos pasos prácticos para descubrir nuevas oportunidades.

Llamad-Para llevar a cabo el plan del Padre celestial nos encontraremos con obstáculos en el camino. Para vencerlos, es posible que tengamos que orar de manera sostenida y persistente. Llamar implica un nivel de fuerza que se aplica para que la puerta se abra. Una vez que Dios presente la solución, ya no necesitamos seguir pidiendo. Cuando el Señor abre un camino, debemos andar por éste.

La oración es muy poderosa (Stg 5.16). Involucra al Señor en las vidas de las personas, y también en los asuntos de gobierno. Es la manera para experimentar la unidad con nuestro Padre y recibir lo que hace falta para llevar a cabo su obra.

Saludos...

Pr. Dolreich Artigas
Cuando sufrimos 

 "Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo" (Juan 16.33).

La Biblia nos enseña varias lecciones prácticas sobre el sufrimiento:

Primero, está bien pedir una alternativa al sufrimiento, como lo hizo Jesús, pero debemos elegir la voluntad de Dios por encima de todo. Nuestra mejor respuesta a la adversidad es "Señor, ¿qué quieres que aprenda por medio de esto?"

Segundo, en la noche que fue traicionado, el Señor Jesús pidió a sus amigos más cercanos que se mantuvieran despiertos para orar. Necesitamos contar con el apoyo de amistades cristianas, especialmente durante las pruebas. Los amigos verdaderos nos dirán la verdad con afabilidad, animarán y orarán por nosotros.

Tercero, es natural que tengamos dificultades para orar cuando el dolor es intenso. En esos momentos, un simple "Ayúdame" es suficiente. Dios quiere que reconozcamos su señorío, pero no espera que tengamos las palabras perfectas. Él sabe lo que necesitamos antes de pedir, y tiene el poder de dárnoslo.

Cuarto, debemos resistir la tentación de culpar a otros. Jesús fue traicionado y rechazado, pero le pidió a Dios que perdonara a quienes lo crucificaron. Del mismo modo, no debemos culpar a los demás por nuestro dolor. Al acudir a Dios en tiempos difíciles, elegimos confiar en su autoridad final. Es posible que nuestro Padre celestial no haya causado la dificultad, pero sí la permitió, y la usará para su gloria y para nuestro bien.

Por amor, Dios permite el dolor, pero también le pone un límite a su duración e intensidad. Usted no sufre sin que esté presente Aquel que le sostendrá, ayudará y, al final, le sacará adelante en su angustia.

Tu Pastor y amigo.  Dolreich Artigas

martes, 1 de abril de 2014

NOTAS DEFINITIVAS MATEMATICA 1ero "B"


APELLIDOS Y NOMBRES
NOTA DEF.
RAMOS BALDAYO HECTOR ALFREDO
11
ALVARADO DÍAZ WILFREDO JOSÉ
12
SANCHEZ CARAZO ABRAHAN JESUS
13
ZAPATA ORTEGA VALERIA VERONICA
12
PÉREZ ALBARRAN LUIS ALEJANDRO
13
QUINTERO MONTILLA JOSÉ GREGORIO
11
CEDEÑO PAREJO MARÍA YOVANA
10
QUINTANA BRACA ALBERTO JOSÉ
10
ROJAS MALDONADO BRAYAN YOEL
12
ANDUEZA CASTILLO SORANGEL SOLMAIRA
11
CUELLAR URQUIOLA EDILMAR JOSEFINA
16
PÉREZ MORA CESAR ENRIQUE
14
TIBANQUE GUDIÑO ANDRU MANUEL
11
ALZURU ARAUJO YENNIFER ISBEC
10
MONTILLA GUEVARA CELENA ANDREINA
03
PUERTA FLORES DAVID ALEXIS
10
VERA RIVAS BREYNY ESTEFANIA
10
BOLÍVAR MONTILLA JESÚS ANTONIO
10
VASQUEZ TERAN ALBELIS STEFANY
11
POVEDA PLAZA NEILY KRISBEL
13
CARBALLO RAMIREZ EUGENIO JOSÉ
11
VILLAMIZAR VILLAMIZAR SIDDI GABRIELA
13
PÉREZ PICADO PICOL PADUL
14
QUINTANA MONTILLA ARIANNY TIBISAY
14
BARRIOS JIMENEZ SARAI DEL CARMEN
15
VELAZQUEZ PÉREZ YORBIN JAVIER
13
ZAPATA EREU RAFAEL EDUARDO
14

DEFINITIVAS MATEMATICA 1ero "A"


 FELICITACIONES PARA MIS ALUMNOS DEL PRIMER AÑO SECCION "A"

DIOS LES BENDIGA...

Su Profesor y Amigo: Dolreich Artigas
 
APELLIDOS Y NOMBRES
NOTA
COLMENARES MOLINA MARCOS JESUS
14
BRICEÑO CORONADO MARYELIS DANIELA
13
MOGOLLON GARRIDO MARIA JOSÉ
16
PEREZ PARRA FAULKNER JOSE
11
RIVAS MARTINEZ KAREN ELIANA
10
MONTILLA ROMERO INES ALEXANDRA
18
GARRIDO PARRA ODILIMAR DINEY
15
MARTINEZ BANQUEZ MENAYDIS ANDREINA
18
RODRIGUEZ PAREDEZ JESUS ALBERTO
16
ORTEGA ORTEGA CARLOS DAVID
12
SAEZ PICADO ELVIMAR DEILLYNETH
18
ALARCON CAMARGO LUIS ENRIQUE
12
REYES MERCADO VICTOR JOSE
10
BRICEÑO OCHOA LISMAR PATRICIA
11
MENDEZ GERMANY ESTEFANY MARGARITA
18
RODRIGUEZ CABEZA ISAAC JOSUE
14
DEVIDEZ ESCOBAR MARIA DEL CARMEN
14
RIVAS BARRETO LAURISMAR ELIZABETH
13
PEREIRA GONZALEZ GRISELI ORIANNI
12
ORTEGA PÉREZ CARLOS EDUARDO
11
COLMENAREZ RIVERO JHERNESTO JOSUE
13
MONTILLA QUINTERO WUILIANNYS DEL CARMEN
14
FLOREZ HERNANDEZ DANEL FELIPE
11
MENDEZ RAMIREZ SHARIN JOSE
13
LOPEZ CORDERO FELIX ADRIAN
13