martes, 10 de febrero de 2015

LA SENDA DE DIOS


Fundamentados en la verdad
 Dr. Charles Stanley 

"Todas las sendas de Jehová son misericordia y verdad, para los que guardan su pacto y sus testimonios" (Sal 25.10)  Salmo 25.4-10

Si estamos dispuestos a dejar que la verdad de la Palabra llene nuestra mente, vigile nuestras emociones e influya en nuestra conducta, Dios nos recompensará ricamente. Al leer su Palabra y meditar en ella, usted aprenderá a entender su voluntad. La cual no es algo que podamos conocer por nosotros mismos, pues los caminos del Señor son diferentes a los nuestros -son más altos, grandes y eternos.

Seguir a Dios en los términos que ha establecido, nos lleva a una relación más profunda con Él. Pues ha decidido revelarse a quienes le buscan y obedecen sus instrucciones, lo que nos permite que nuestras preocupaciones se conviertan en esperanza. Aunque nos esperen tiempos difíciles, es posible sentir la convicción de que el Señor obrará para nuestro bien.

Una vida fundamentada en la verdad de Dios es poderosa. Quienes viven conforme a su Palabra desarrollan discernimiento espiritual que guía sus decisiones y les protege del engaño. Porque demuestran la sabiduría y santidad, el Señor les da el poder de influir poderosamente en los demás. Y puesto que Dios sabe que puede confiar en esos creyentes, Él también les da mayores responsabilidades y oportunidades para el servicio en su reino.

Con todos estos beneficios a nuestro alcance, resulta obvio que la forma más sabia de proceder es invirtiendo tiempo y energías para llenar nuestra vida con la verdad de la Palabra de Dios. Otras actividades que claman por atención pueden parecer importantes o placenteras, pero ninguna de ellas puede ofrecernos las riquezas espirituales de una vida fundamentada en la verdad de Dios.

DIOS BENDIGA TU VIDA CON GRACIA Y PAZ

Pr. DOLREICH ARTIGAS

lunes, 9 de febrero de 2015

EL VERDADERO JEFE


¿Quién es el jefe?

Por Bill Crowder  

"... el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia". -Romanos 6:14 | Leer: Romanos 6:1-14

Un día, mientras mi esposa cuidaba a nuestros dos nietos pequeños, ellos empezaron a pelear por un juguete. De pronto, el menor (con tres años de diferencia) le ordenó a su hermano mayor: «¡Cameron, vete a tu cuarto!». Con los hombros encogidos por la reprimenda, el abatido hermano comenzaba obedientemente a desaparecer con el rabo entre las piernas, cuando mi esposa dijo: «No tienes que irte a tu cuarto. ¡Nathan no es tu jefe!». Es saber eso lo cambió todo, y Cam, sonriendo, volvió a sentarse a jugar.

Como seguidores de Cristo, la realidad de lo que está mal en nosotros, y de nuestra inclinación al pecado, puede suponer una falsa autoridad, como la del hermanito menor. El pecado nos amenaza ruidosamente con dominar nuestro corazón y mente, y se escurre el gozo de nuestra comunión con el Salvador.

No obstante, por la muerte y la resurrección de Cristo, esa es una amenaza hueca. El pecado no tiene autoridad sobre nosotros. Por eso, Pablo escribió: «... el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia» (Romanos 6:14).

Aunque lo que está mal en nosotros es muy real, la gracia de Cristo nos capacita para vivir como le agrada a Dios, y transmite al mundo su poder transformador. El pecado ya no es nuestro jefe. Ahora vivimos en la gracia y la presencia de Jesús, y su dominio sobre nuestra vida nos libera de la esclavitud al pecado.

Señor, gracias porque tu gracia es mayor que nuestro pecado.

Dios nos busca en nuestro desasosiego, nos recibe en nuestro pecado, y nos sostiene en nuestro quebrantamiento.

DIOS BENDIGA TU VIDA CON GRACIA Y PAZ

Pr. DOLREICH ARTIGAS

sábado, 7 de febrero de 2015

SOMETIENDONOS A DIOS...


El sometimiento a Dios
Dr. Charles Stanley

"Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne" (Gá 5.16 | Leer Gálatas 5.16-25).

Pregunte a la mayoría de los creyentes si les gustaría cumplir con la voluntad del Señor, y le dirán que sí. Pero, para ser la persona que Él nos llama a ser, debemos someter nuestra voluntad a la suya. Eso significa decirle a Dios que estamos dispuestos a dejar que nos despoje de nuestra egolatría. Aunque para ello,  envíe dolor y sinsabores, ya que esa es una manera segura de que le prestemos atención.

Someter nuestra voluntad al plan superior de Dios, hace que ella deje de ocupar el trono de nuestra vida, permitiendo que el Espíritu Santo tome ese lugar que es legítimamente suyo. Después, cuando Él elimine todo lo que esté obstruyendo nuestra perspectiva, seremos transformados y comenzaremos a reconocer la obra de Dios en nosotros; experimentaremos libertad de los objetivos egoístas y de las cosas terrenales, como el dinero y las relaciones impropias; y entenderemos y apreciaremos lo que significa conducirnos bajo su poder y su autoridad. Y además, quienes nos rodean verán los efectos de la actividad de Dios en nosotros.

Un creyente lleno del Espíritu sabe cómo amar y ser amado; cómo conservar la paz y el gozo, aun en los tiempos difíciles; y cómo dar a los demás una segunda oportunidad. El creyente sabe, también, cuando someterse. Este no es un paso fácil, se requieren valentía y paciencia, ya que aprender el sometimiento es un proceso que dura toda la vida. Pero la recompensa de Dios -una llena del Espíritu Santo que atraerá a los demás a Jesucristo- bien vale la pena para renunciar a los intereses egoístas. 

DIOS BENDIGA TU VIDA CON GRACIA Y PAZ

Pr. DOLREICH ARTIGAS

viernes, 6 de febrero de 2015

JESUCRISTO ES NUESTRA ROCA FUERTE


 Seguridad  en lo eterno   

  Salmo 18:2 Jehová, roca mía y castillo mío y mi libertador, Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré, mi escudo y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio.

  La clave para experimentar seguridad en tu vida es depender de cosas que son eternas no temporales. Los cristianos muchas veces se sienten inseguros porque están dependiendo de cosas temporales sobre las cuales no tienen la capacidad o el derecho de controlar. Por ejemplo, algunas personas confían en su dinero para una seguridad material en lugar de confiar en la promesa de Dios que suplirá todas nuestras necesidades. El lugar más seguro para guardar el dinero hace algunos años era una institución de ahorro y préstamos. Pero muchas han fracasado y la seguridad que la gente había puesto en ellas se desmoronó. Sólo las inversiones eternas son seguras.

  Yo creo que Dios está moviendo los cimientos del mundo. Los desastres naturales están aumentando, los reinos están siendo derribados, las fronteras políticas se están redibujando y la anarquía reina en muchos países pobres. La Escritura nos advierte que tales condiciones precederían a la Segunda Venida de Cristo (Mat 24) Esto no debe alarmarnos, debemos estar emocionados. El regreso de Cristo será el día de la iglesia para aquellos que han guardado tesoros en el cielo (Mat 6:19-21)

  La seguridad sólo viene con lo que está anclado a la eternidad. Jesús dijo que tenemos vida eterna y que nadie nos puede arrebatar de su mano (Juan 10:27-29) Pablo declaró que nada nos puede separar del amor de Dios en Cristo (Rom 8:35-39) y que estamos sellados en Él por el Espíritu Santo (Efe 1:13-14) ¿Qué más seguro puedes estar que eso? Si tu confianza está en las cosas temporales y relaciones, siempre estarás sujeto a la inseguridad porque estas cosas están sujetas al fracaso y se pueden perder. El mayor sentido de seguridad que puedes experimentar es el subproducto de tomar firmemente los  valores y relaciones que durarán tanto tiempo como Dios mismo.

  Por Neil Anderson

  ORACIÓN

  Señor, mi Roca, gracias por la paz y seguridad que vienen por confiar en ti y no en las cosas temporales, en Cristo Jesús, amén.

   

SOLO EN JESUCRISTO HAY PAZ VERDADERA Y DURARDERA

Paz y protección en las tormentas de la vida

"La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo" (Juan 14.27).

Las tormentas emocionales pueden ser tan difíciles de manejar como las físicas. La tristeza, el temor y la preocupación pueden producir en nosotros una gran agitación.
Para ayudarnos en los momentos difíciles de la vida, Dios nos da su protección y su paz. Pero eso no significa que dejaremos de tener problemas. El Señor Jesús permitió que los discípulos sintieran temor y angustia mientras navegaban en un mar turbulento. Lo permitió porque quería enseñarles a reconocer lo impotentes que eran y la necesidad que tenían de Él.

La paz de Dios no depende del aquietamiento de nuestras circunstancias o de la eliminación de las presiones externas. Tampoco significa la ausencia de conflicto. La paz prometida viene de tres maneras:

Primero, el Señor Jesús mismo se convierte en nuestra paz. Por su muerte, Él nos ha reconciliado con el Padre, y ya no somos sus enemigos (Ro 5.1). En Dios, podemos estar tranquilos. Segundo, cuando nuestra relación con el Padre es buena, podemos vivir en paz con nuestro prójimo (Ef 2.14). Por medio del Señor, tenemos el poder de decidir perdonar, de no guardar un registro de agravios, y de demostrar amor a las personas que nos rechazan. Tercero, la obra transformadora del Espíritu Santo nos capacita para experimentar una sensación de tranquilidad interior cada vez mayor (Fil 4.7).

El Padre celestial nos dará lo que necesitemos espiritualmente, tanto para salir adelante con paciencia, como para fortalecer nuestra fe en Él. ¿Qué retos enfrenta usted? ¿Está utilizando lo que Dios ha provisto?

jueves, 5 de febrero de 2015

ALGO MAS IMPORTANTE QUE EL ORO Y LA PLATA....Y LOS DOLARES...





Lo que no se compra

Por Marvin Williams
 "... en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia". -Efesios 1:7 | Leer: Efesios 1:3-14       

«Hay algunas cosas que el dinero no puede comprar; pero, en estos tiempos, son pocas», afirma Michael Sandel, autor de Lo que el dinero no puede comprar. Una persona puede comprar un calabozo mejor por 90 dólares la noche cuando está presa; el derecho a cazar un rinoceronte negro en peligro de extinción, por 250.000 dólares; o el número de teléfono móvil de su médico, por 1.500 dólares. Parece ser que «casi todo está a la venta»

Pero lo que el dinero no puede comprar es la redención: la libertad del dominio del pecado. Cuando Pablo empezó a escribir sobre la naturaleza inestimable del plan de Dios para la salvación por medio de Cristo, su corazón irrumpió en alabanza: «en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, que hizo sobreabundar para con nosotros...» (Efesios 1:7-8).

La muerte de Jesús en la cruz fue el alto costo que se pagó para liberarnos del pecado. Y solamente Él podía pagar ese precio, porque es el perfecto Hijo de Dios. La respuesta natural ante una gracia tan generosa, pero también costosa, es una alabanza espontánea y de corazón, y una consagración al Dios que nos compró por medio de Jesucristo (1:13-14).

¡Alabado sea nuestro Dios amoroso; Él vino para darnos libertad!

Solo la muerte de Jesús pudo comprar nuestra libertad.  

DIOS BENDIGA TU VIDA CON GRACIA Y PAZ

Pr. DOLREICH ARTIGAS

EL ERROR DE NO TENER EN CUENTA LOS PEQUEÑOS DETALLES...

La miopía espiritual
 Dr. Charles Stanley 

"Entonces Jacob dio a Esaú pan y del guisado de las lentejas; y él comió y bebió, y se levantó y se fue. Así menospreció Esaú la primogenitura" (Gn 25.34 | Leer Génesis 25.27-34)

¿Se siente usted como si estuviera perdiéndose de las ricas bendiciones de Dios? Sin duda, las dificultades son parte de la vida, y no podemos tener todo lo que queremos. Pero si actuamos con falta de sabiduría, podemos perder lo bueno que el Señor está dispuesto a darnos.

Eso es exactamente lo que pasó con Esaú en el pasaje de hoy. Estaba muy hambriento cuando regresó de un viaje de cacería, y su hermano Jacob le ofreció un tazón de sopa a cambio de su primogenitura; así que él aceptó el trueque.

¿No le parece una tontería que este hermano mayor hiciera tal intercambio? Sin embargo, si somos miopes espiritualmente, nosotros también podemos renunciar a lo que es excelente a cambio de una satisfacción temporal.

Una persona que actúa así, revela ciertas características. Por un lado, toma decisiones basándose en el ahora, sin tener en cuenta las consecuencias del mañana. Luego, es ciega a los valores esenciales de la vida, y da mayor prioridad a sus apetitos y sentimientos que al Señor. Además, está dispuesta a sacrificar lo duradero por algo que solo da satisfacción temporal. Asimismo, su enfoque está puesto en lo temporal, en vez de lo eterno. Finalmente, toma las decisiones en momentos de debilidad física, emocional o espiritual.

En el momento, puede parecer deseable decidir sobre la base de una necesidad inmediata. Pero ¿está usted dispuesto a pagar el precio de la miopía espiritual? Confíe en la verdad de la Palabra de Dios, y deje que el Espíritu Santo le guíe antes de tomar cualquier decisión.  

DIOS BENDIGA TU VIDA CON GRACIA Y PAZ

Pr. DOLREICH ARTIGAS