sábado, 9 de mayo de 2015

LA BENDICION DE LOS PADRES CUANDO ORAN...

 Cuando los padres oran
 Dr. Charles Stanley 

"Y Ana oro y dijo: "Mi corazón se regocija en Jehová". | Leer: 1 Samuel 2.1-10

Ana experimentó una gran aflicción antes de que naciera su hijo Samuel. Sin embargo, en medio de ese tiempo difícil, demostró gran amor a Dios y dependencia de Él mediante la oración.

Samuel tuvo una madre que amaba al Señor profundamente. De hecho, se veía a sí misma como una sierva de Dios, cuya vida estaba a su servicio (1 S 1.11). Incluso, cuando su aflicción era abrumadora, reconoció lo importante que Él era para ella.

DIOS BENDIGA TU VIDA CON GRACIA Y PAZ

Pr. DOLREICH ARTIGAS

Tenemos el mandamiento de amar al Señor con todo nuestro ser (Mr 12.30), y de darle el primer lugar en nuestra vida (Dt 5.7). Si amamos a Dios, nos aseguraremos de que nuestros hijos lo conozcan y entiendan la importancia de tener una relación con Él por medio de Cristo. Nuestra vida, aun llena de defectos, revelará el poder transformador del Espíritu Santo.

Samuel fue bendecido porque Ana era una mujer de oración. Su primera petición registrada provino de su aflicción, mientras que la segunda vino de un corazón que se regocijaba por la respuesta del Señor a su clamor. Una madre que ora da una alta prioridad a presentar al Señor los asuntos de sus hijos. Recuerdo que mi madre se arrodillada conmigo junto a mi cama para orar. Todavía puedo recordar las frases que utilizaba y las cosas de que hablaba con Dios.

Los hijos necesitan padres dedicados que 1) demuestren amor tanto a ellos como a Dios, y 2) que les ayuden a experimentar el poder y el gozo de la oración (Stg 5.16). Incluso, uno solo de los padres puede marcar una gran diferencia cuando Cristo es el centro del hogar. Lo sé, porque mi madre lo hizo.

HAY QUE SER FIEL A DIOS

Ríndete a la absoluta fidelidad de Dios   



  A veces el propósito requiere que te rindas a la absoluta fidelidad de Dios



  Lucas 1:46-55 María se rinde a la absoluta fidelidad y se somete a Sus propósitos --aún cuando ella no sabía por qué o cómo sucederían las cosas habladas por el ángel del Señor.



  En algún punto en tu vida, podrías encontrarte en la posición de María. Enfrentando una situación que es difícil de entender y armado solo con la palabra del Señor, tú tendrás que escoger:



    * ¿Abrazar el propósito de Dios junto con las consecuencias desconocidas de tu obediencia?, o   * ¿Rendirte a la incertidumbre de lo desconocido y buscarías la comodidad en lo que parece "menos riesgoso" pero fuera del propósito de Dios?  La Biblia nos dice que "sin fe es imposible agradar a Dios" Parece que la fe es "la moneda" del reino de Dios aquí en la tierra. Por definición bíblica "la fe es la certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve"



  En el cumplimiento de los tiempos, la joven virgen judía llamada María tomó una decisión de vida arriesgándolo todo como respuesta a la palabra del Señor. Ella decidió rendirse a la absoluta fidelidad de Dios enfrentando lo desconocido. Ella declaró al Señor "hágase en mí de acuerdo a tu palabra" y el resultado cambió la historia de la humanidad y se cumplió el destino divino más grande de todos los tiempos.



  Otra joven mujer judía llamada Ester enfrentó también una decisión de vida entre lo que parecía muerte segura en las manos de los guardias persas y la posible liberación por la mano de un Dios invisible. ¿Escoger la falsa seguridad de la observación pasiva y ver a su gente exterminada o tomar el camino activo de obediencia enfrentando un claro peligro y la posibilidad de salvar a su gente?



  Mardoqueo le recordó a Ester que aunque la obediencia muchas veces trae consecuencias desagradables, la desobediencia siempre  trae consecuencias terribles. Él le advirtió que aun cuando ella se callara, Dios salvaría a Su gente de alguna manera, pero no la ayudaría a ella ni a su familia. Ester se rindió a la fidelidad de Dios y enfrentó la muerte para preservar la vida.



  ¿Qué hay de ti? ¿Estás tentado a retractarte, esconderte o permanecer en silencio frente a una dificultad en tu vida, cuando sabes que de alguna manera naciste para hacer más? Cada vez que te encuentras en una crisis o situación que va más allá de lo que puedes "arreglar" o tratar por ti mismo, tienes una oportunidad perfecta de aprender de Aquel que ama salvar, sanar y liberar a Sus hijos. Siguiendo a Cristo en esta vida es una acción de fe de principio a fin.



  Se requiere fe para recibir a Cristo como Señor y Salvador y se requiere fe para confiar en Él con los miembros de tu familia, retos diarios, necesidades relacionadas con el trabajo o los negocios, y con la provisión en tiempos de crisis.



  ORACION



  Señor, he tenido mis preguntas y preocupaciones acerca de mi futuro y si las cosas van o no a funcionar en las áreas de problemas que te he dicho. Muy seguido me pregunto cómo vas a cumplir Tus promesas y propósito en mi vida, pero ahora me doy cuenta de que a veces tu propósito en mi vida requiere que me rinda a tu absoluta fidelidad. Confío en ti, aún cuando esté enfrentando las cosas desconocidas del mañana.

DIOS BENDIGA TU VIDA CON GRACIA Y PAZ

Pr. DOLREICH ARTIGAS

ELLA MERECE LO MEJOR...

¿Cómo honrar a nuestra madre?
 Dr. Charles Stanley 


"Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da" (Éxodo 20.12).

"Honra... a tu madre" no es una sugerencia, es un mandamiento que no tiene excepciones. Dios estableció esta directriz para el pueblo de Israel, porque un hogar respetuoso era crucial para el futuro éxito de la nación. Lo mismo cuenta para nosotros hoy. Dios nos bendice cuando respetamos a nuestras madres con palabras y acciones.

Ámela incondicionalmente. Estamos llamados a amar a nuestra madre como Dios lo hace. Él no puso condiciones a su amor por nosotros con expectativas y requisitos que debíamos cumplir primero. Nos prodigó su amor aun siendo pecadores (Ro 5.8).

Perdónela compasivamente. Puesto que no existen madres perfectas, tendremos que perdonarlas. Si su madre parece dura o poco afectiva, demuéstrele compasión. Ella puede haber experimentado sufrimientos siendo niña, que hirieron su espíritu.

Recuérdela con gratitud. Dé gracias a su madre en este Día de las Madres por todo lo que hizo por usted cuando era niño. Pero no deje que eso termine ahí. No hay nada más doloroso que sentirse olvidado. Haga espacio para ella en su apretada agenda. Después de todo, ella hizo innumerables sacrificios por usted.

Trátela con amabilidad. Deje saber a su madre que ella es valorada. Tómese el tiempo para escuchar con atención sus palabras, y ayúdela cuando tenga alguna necesidad.

¿Se siente amada por usted? ¿Qué puede hacer usted para poner una sonrisa en su rostro? Como adultos, es fácil distanciarnos de nuestras madres, pues la vida se vuelve  muy ocupada. Tenga como norma orar por ella cada día, y contactarla a menudo.

DIOS BENDIGA TU VIDA CON GRACIA Y PAZ

Pr. DOLREICH ARTIGAS


 

jueves, 7 de mayo de 2015

EL GOZO ES DE DIOS...


         

Corazón gozoso

"Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros". | Leer: Juan 15:1-11

Mientras esperaba para embarcar en el Aeropuerto Changi de Singapur, observé a una joven familia: mamá, papá e hijo. Había mucha gente frente a la puerta de embarque, y buscaban un lugar para sentarse. De pronto, el niño empezó a cantar en voz alta ¡Al mundo paz, nació Jesús! Tenía unos seis años; por eso, me llamó la atención que supiera toda la letra.

Lo que más me impresionó fue la expresión en la cara del niño: su amplia sonrisa coincidía con las palabras que entonaba, mientras les proclamaba a todos los que estaban allí el gozo del Cristo que había venido.

Este gozo no debe limitarse a un niño entusiasmado ni a la época de Navidad. Uno de los temas de la última enseñanza de Jesús a sus discípulos la noche antes de su crucifixión fue el gozo desbordante que produce saber que está presente en nuestra vida. Les habló de su amor sin igual: que los amaba como el Padre lo amaba a Él (Juan 15:9). Después de decirles cómo es esa relación eterna, declaró: «Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido» (v. 11).

¡Qué promesa maravillosa! Por medio de Jesucristo, nuestro corazón puede llenarse de gozo... ¡el gozo verdadero!

Señor, me escogiste y redimiste, y me coronaste de amor y compasión. No puedo evitar rebosar de gozo ante tu gran amor.

Podemos experimentar el gozo de Cristo en todas las etapas de la vida.

DIOS BENDIGA TU VIDA CON GOZO Y PAZ

Pr. DOLREICH ARTIGAS

LO QUE SE DEBE HACER PARA PERDONAR...

Los retos de perdonarnos
 Dr. Charles Stanley 

"Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado. Bienaventurado el hombre a quien Jehová no culpa de iniquidad, y en cuyo espíritu no hay engaño" (Salmo 32.1, 2).

Ayer considerábamos las razones por las que a algunas personas les resulta difícil perdonarse. Demos hoy un vistazo a siete preguntas que debemos hacernos cuando tengamos problemas con la autocondenación.

1. ¿Por qué debo seguir condenándome si el Señor ya me ha perdonado?
2. ¿Está mi autocondenación acercándome a Dios, o me está alejando de Él?
3. ¿Qué bien estoy haciendo al dejar de perdonarme?
4. ¿Estoy dañando mis relaciones con otras personas al condenarme?
5. ¿Mi negativa a perdonarme le causa admiración a Dios? ¿Me considera más consagrado por mi sentimiento de culpa y mi vergüenza?
6. ¿Hay alguna base bíblica para no perdonarme?
7. ¿Por cuánto tiempo tengo la intención de condenarme? ¿Cuál será el resultado final?


Lógicamente, las respuestas a estas preguntas son evidentes. Sin embargo, si se está autocondenando, la verdad puede parecerle poco clara.

Por lo general, la única manera de superar su remordimiento es centrarse en la esencia de quién es Dios y en lo que Él quiere para su vida. Si usted está luchando con la incapacidad de perdonarse, considere sinceramente las siete preguntas anteriores. Léalas en voz alta, y permita que le hablen a su espíritu. Una buena sugerencia es que inicie un diario o escriba en una hoja de papel sus ideas cuando el Señor le hable. Con toda seguridad enfrentará cierta lucha intensa en su corazón al considerar estos puntos -y a medida que Dios reordene los pensamientos que usted tiene de sí.

SOPORTANDO LAS PRUEBAS...


A veces suceden cosas malas
  Sant 1:3  sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia.

  Cuando un tornado tocó el pueblo donde vivía Julio, destrozó varias casas. Julio no podía comprender cómo Dios había permitido que su casa fuera destruida, o cómo Dios puede permitir que terremotos, huracanes, inundaciones o enfermedades dañen a miles de personas.

   

  Cuando te han sucedido cosas malas, ¿te has preguntado si te falló Dios?

  La Biblia dice que Dios no tiene la culpa de las cosas malas que pasan en la vida. Las cosas malas suceden por el pecado humano y por las malas decisiones de los humanos:

  •   A veces el mal es la consecuencia de nuestras propias malas decisiones. Si nos metemos en el mar y nadamos en medio de las olas gigantescas, Dios no tiene la culpa si somos arrastrados mar afuera.

  •   A veces el mal es la consecuencia de no hacer nada. Si dejamos que un bravucón siga hostigando a un chico pequeño sin decírselo a nadie, por ejemplo, el pequeño puede resultar seriamente lastimado.

  •   A veces el mal es la consecuencia de las decisiones de otros. Si alguien maneja un auto estando borracho, una familia en otro auto puede resultar herida y perder la vida.

  Pero, ¿qué de los desastres naturales como tormentas, terremotos, erupciones volcánicas y maremotos? Los desastres naturales también son la consecuencia del pecado humano, aunque eso no pueda ser tan fácil de comprender. Al principio del mundo, el pecado de Adán y Eva al desobedecer a Dios produjo un cambio en la Tierra (ver Génesis 3:17, 18). El pecado de ellos causó que el caos y el dolor aparecieran en nuestro mundo (ver Romanos 8:19--22). Y eso significa que cualquiera puede ser víctima de las enfermedades y los desastres naturales, aun el que ama a Dios.

  Ese es un pensamiento enorme. Y eso no cambia el hecho de que anhelamos que nuestro Dios todopoderoso intervenga y prevenga que sucedan cosas malas.

  Dios efectivamente a veces las previene. Pero si Dios frenara todo el mal en nuestro mundo, eso nos quitaría la libertad de decisión. No sufriríamos las consecuencias de las malas decisiones. Y no aprenderíamos nada de nuestras dificultades.

  Ninguna de las cosas malas que suceden en la vida significa que Dios nos ame menos. Dios no nos ha prometido escudarnos de todo lo malo. Pero sí dijo que estaría con nosotros en todo momento (ver Mateo 28:20).

   

  Por Josh McDowell

DIOS BENDIGA TU VIDA CON GRACIA Y PAZ

PR. DOLREICH ARTIGAS

CUANDO EL DOLOR ES NECESARIO...


 La escuela del dolor


"Conozco, oh Señor, [...] que conforme a tu fidelidad me afligiste". | Leer: Salmo 119:65-80

En su libro El problema del dolor, C. S. Lewis señala que «Dios nos susurra en nuestros placeres, nos habla en nuestra conciencia, pero nos grita en nuestros dolores: es su megáfono para despertar a un mundo sordo». El sufrimiento suele ayudarnos a reacomodar la perspectiva y escuchar lo que Dios quiere decirnos. Las experiencias comunes se convierten en lecciones espirituales.

En el Antiguo Testamento, leemos que el salmista tenía un corazón dispuesto a aprender aun en el dolor. Lo aceptaba como parte el plan de Dios: «conforme a tu fidelidad me afligiste» (Salmo 119:75). El profeta Isaías consideraba que el sufrimiento era un proceso purificador: «He aquí te he purificado, y no como a plata; te he escogido en horno de aflicción» (Isaías 48:10). Job, a pesar de sus lamentos, aprendió a través de sus problemas sobre la soberanía y la grandeza de Dios (Job 40-42).

No somos los únicos que experimentamos sufrimientos. El propio Dios tomó forma humana y sufrió enormemente: «Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas» (1 Pedro 2:21). Aquel cuyas manos tienen las cicatrices de los clavos está cerca, y Él nos enseñará mediante el sufrimiento y nos consolará.

Señor, ayúdame a ver tu propósito en las pruebas.

La lección de la confianza se aprende en la escuela de la prueba.

DIOS BENDIGA TU VIDA CON GRACIA Y PAZ

Pr. DOLREICH ARTIGAS