Rendidos al Señor
Dr. Charles Stanley
Para hacernos siervos útiles para su reino, Dios sabe que es necesario romper nuestro ego.
Nuestro
Padre celestial nos ve tal como somos, y por eso tiene en la mira las
actitudes de orgullo, envidia, ira y resentimiento que necesitan ser
confrontadas para que el amor y la verdad de Dios fluyan por medio de
nosotros (Ef 4.31, 32). Para generar el
cambio, Él ejercerá presión sobre nosotros, y mantendrá la presión
hasta que respondamos. El Señor quiere solamente lo que sea bueno para
nosotros, y hará lo que sea necesario para producir cambios en nuestra
manera de pensar, y también en nuestras actitudes, acciones y
prioridades.
Recuerdo
cuando el personal de nuestra iglesia era mucho más pequeño. Teníamos
que producir dos programas de televisión en vivo, además de cumplir con
las demás responsabilidades. Por consiguiente, trabajábamos muy duro.
Finalmente, el gran agotamiento que experimenté me obligó a dejar de
trabajar por tres meses. Me preguntaba qué pasaría en la congregación
durante mi ausencia. Resulta que la iglesia creció en asistencia, en
ofrendas, y en el trabajo, sin mí. El Señor sabía que el orgullo por mi
posición de pastor sería un obstáculo para el servicio futuro. Por eso,
tomó medidas para cambiarme.
Por
medio de este tiempo de quebrantamiento, el Señor me enseñó una gran
lección: Rendirse en obediencia a Dios es lo que hace valioso mi
servicio a Él. ¿Ha estado usted cooperando con la obra de Dios en su
vida? La transformación se producirá cuando se rinda al Padre celestial y
coopere con su Santo Espíritu.
DIOS BENDIGA TU VIDA CON GRACIA Y PAZ
Pr. DOLREICH ARTIGAS
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