viernes, 5 de septiembre de 2014

LA VIDA ES CICLICA...

El principio de sembrar y cosechar 
 Dr. Charles Stanley

"El hombre será saciado de bien del fruto de su boca; Y le será pagado según la obra de sus manos" (Proverbios 12.14).

Gálatas 6.7-10 dice: "Todo lo que el hombre sembrare, eso también segará. Porque el que siembra para su carne, de la carne segará corrupción; mas el que siembra para el Espíritu, del Espíritu segará vida eterna... Así que, según tengamos oportunidad, hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe".

Este pasaje nos recuerda que nuestras buenas acciones nos beneficiarán al final, mientras que lo malo que hayamos hecho a la larga tendrá repercusiones nefastas. Este principio va de la mano con la regla de oro que dice que debemos tratar a los demás como queremos ser tratados. El Señor nos llama a ser bondadosos y respetuosos con los demás, aunque no sean fáciles de amar. Es cierto que esto puede ser difícil cuando una persona nos agravia constantemente, pero si cedemos a nuestra carne y nos vengamos, estamos sembrando semillas de corrupción, y a su tiempo, cosecharemos de conformidad con lo sembrado.

Por otro lado, tratar a alguien bien -aunque no lo merezca- nos beneficiará. Según la Biblia, debemos "[sembrar] para el Espíritu" y  así cosechar recompensas. Algunos beneficios pueden ser sobrenaturales y desconocidos para nosotros en el momento, pero sabemos que la obediencia facilitará el perdón, forjará el carácter, y desarrollará la paciencia. No importa lo que haga la otra persona, siempre ganamos cuando obedecemos al Señor.

Piense en los conflictos como oportunidades para que otros sean testigos del amor de Dios en acción. Con su ayuda, usted puede sembrar semillas de amor, gozo y paz que producirán una rica cosecha para su propia vida y para la de otros.  
  
DIOS BENDIGA TU VIDA CON GRACIA Y PAZ
 
Pr. DOLREICH ARTIGAS

martes, 2 de septiembre de 2014

SOLO UN GRACIAS...

Ni siquiera un gesto 

Lucas 17:11-19
"Entonces uno de ellos, viendo que había sido sanado, volvió, glorificando a Dios a gran voz." -Lucas 17:15

Era una tarde calurosa, el tránsito era terrible y todo el mundo estaba de mal humor. Vi un automóvil con dos jóvenes esperando para salir de un restaurante, y pensé que el conductor que estaba delante de mí había tenido una buena actitud al dejarlos pasar.

Pero, cuando el «cortés» conductor no recibió ni siquiera un gesto de agradecimiento, se volvió muy desagradable. Primero, bajó la ventanilla y le gritó al otro conductor. Después, aceleró su motor al máximo, y avanzó como si fuera a chocarlo por atrás, tocando la bocina y gritando enojado.

¿Qué fue «peor»? ¿La ingratitud del joven conductor justificaba la respuesta airada del  «cortés» conductor? ¿Le debía un «gracias»?

Sin duda, los diez leprosos que Jesús había sanado le debían su gratitud. ¿Cómo es que solamente uno volvió para darle las gracias? Me sorprende la respuesta de Jesús: «¿No hubo quien volviese y diese gloria a Dios sino este extranjero?» (Lucas 17:18). Si el Rey de reyes puede recibir tan solo una de diez respuestas de agradecimiento, ¿cómo podemos nosotros esperar más? Es mejor llevar a cabo nuestras obras para honrar a Dios y servir a los demás que para que nos agradezcan lo que hicimos. Que la gracia del Señor se vea en nosotros aunque no valoren nuestros actos de bondad.  

Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que [...] glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos. -Mateo 5:16

DIOS BENDIGA TU VIDA CON GRACIA Y PAZ

Pr. DOLREICH ARTIGAS

SOLO EN JESUS...

La garantía de la vida eterna 
 Dr. Charles Stanley


"Bienaventurados los que son llamados a la cena de las bodas del Cordero" (Ap 9.9).

El primer capítulo de Mateo muestra el linaje de Jesucristo: 42 generaciones que empiezan con el milagro del niño nacido a Abraham, y terminan con el milagro del ser divino que asume forma humana. En medio de la lista están los nombres de un tramposo, de una prostituta, de un homicida, de reyes y de antiguos adoradores de ídolos. Estos hombres y mujeres fueron transformados por Dios, y ocuparon un lugar en la estirpe de nuestro Salvador. Dios protegió este linaje, a pesar de la utilización de la mentira, la guerra, el cautiverio y la asimilación.

Este es el mismo Dios que nos promete la vida eterna por medio de Jesucristo. La Biblia enumera una tras otra las promesas de parte de Dios, y Segunda a los Corintios 1.20 nos asegura que todas sus promesas se cumplen en Cristo. A quienes hemos nacido de nuevo por la fe en el Señor Jesús se nos ha dado un lugar permanente en la familia de Dios, que está garantizado por el Padre y el Hijo (Jn 10.28, 29). El Espíritu Santo nos es dado como sello de la promesa, lo que garantiza que recibiremos nuestra herencia eterna como hijos de Dios (2 Co 1.21, 22).

Para que la garantía de la vida eterna surta efecto, hay un solo requisito: Que iniciemos una relación personal con Cristo. El Señor mismo escribe nuestro nombre en el libro de la vida del Cordero (Ap 21.27). No hay más especificaciones que cumplir para que esta garantía entre en acción, y ella seguirá en efecto para siempre. La vida eterna nos pertenece en el instante que nos convertimos en hijos de Dios. El Señor lo ha prometido, y podemos contar con ello. ¡Aleluya!


DIOS BENDIGA TU VIDA CON GRACIA Y PAZ

Pr. DOLREICH ARTIGAS

lunes, 1 de septiembre de 2014

Yemen 

Mujer yemení muere quemada por ser cristiana

Sus propios familiares de la República de Yemen provocaron que se quemara viva, por el simple hecho de su fe cristiana. Su esposo e hijos han huido del país.
  
  

30 DE AGOSTO DE 2014, YEMEN
  
Nazeera, una mujer de 33 años, iba a preparar la comida y vertió una botella de aceite en la sartén caliente, lo que originó una explosión que le provocó extensas quenaduras que le provocaron la muerte pese a ser ingresada en un hospital.


Su esposo, Saeed, se despertó al escuchar los gritos. De inmediato, corrió a la cocina y la escena que vio fue a su esposa envuelta en llamas, rodeada por sus cuatros hijos en un estado de histeria y pánico.

Poco después un pariente le dijo que su familia y la de ella habían reemplazado el aceite de cocina por gasolina. Saeed sabía la razón: desde hacía años, los dos se habían convertido al cristianismo y se negaron a volver al islam.

Ya antes de este atentado Saeed y su esposa habían decidido huir de sus familias y de Yemen, un país dominado por el fanatismo musulmán. Faltaban dos días para emprender su viaje cuando ocurrió la tragedia.

Cuando Saeed fue a la policía en busca de ayuda, los agentes le dijeron que trajera testigos que pudieran acreditar la supuesta conspiración. Pero sus hijos sólo vieron la explosión, y otros familiares de Saeed se negaron a declarar contra los presuntos conspiradores. "Nadie quiso testificar de lo ocurrido", dijo Saeed.

Saeed después del ataque, con sus cuatro hijos, huyó en secreto a otro país antes de que sus familiares volvieran a actuar, o intentaran arrebatarle a sus hijos.

A pesar de la tragedia, y desafiando sus sentimientos y la lógica, Saeed sfirma que gracias a Dios y pese a la atrocidad ésta ha contribuido a "fortalecer nuestra fe y que El nos use más en su reino".

"Pedimos a la gente que ore por nosotros, ya que estamos solos en un nuevo lugar", dijo a Morning Star News. "Oren por mis hijos, ya que ahora soy su madre y su padre y su único amigo. Necesitamos oraciones para que Dios nos de fuerzas y una fe sólida. Quiero que la gente sepa que incluso aunque nos cortasen en pedazos, no vamos a negar ni dejar de seguir a Jesucristo".

Una ONG de derechos humanos que defiende a los cristianos perseguidos, y un grupo de cristianos que ayuda a Saeed, han confirmado los detalles de toda su terrible experiencia así como las persecucuciones que ha sufrido su familia desde su conversión.

"Aunque claramente es un caso extremo de persecución, este incidente ilustra que los conversos están bajo enorme presión", dijo un defensor de la libertad religiosa. 


UNA VIDA LLENA DE PERSECUCIÓN Y FE
 Saeed, de 45 años, nació en una familia musulmana en un pequeño pueblo en el sur de Yemen.

    
Como profesor de árabe de la escuela secundaria, Saeed leía muchos periódicos para incorporar temas de actualidad en sus clases. En 1997, él estaba leyendo un artículo acerca de un miembro del Parlamento yemení haciendo algo que era visto como un pecado en el islam. Más tarde le llamó la atención el artículo del columnista sobre el incidente instando al perdón.
Un periodista local escribió un artículo diciendo: "¿Por qué no le perdonas como Essa [Jesús] dijo. A quienes perdonen a los demás, vuestro Padre celestial os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre les perdonará a ustedes "
Saeed.fue impactado por este texto, y quiso saber más acerca de él, "pero como usted sabe, difícilmente se pueden encontrar Biblias en Yemen. Esperé, y en 2003, escuché a uno de mis estudiantes que hablaba de una estación de radio cristiana que transmitía durante media hora al día en yemení. Así es como llegué a conocer a Jesús".
Saeed se había casado con Nazeera en 1998. Para el año 2003, cuando comenzó el camino de conversión del islam a Cristo, su esposa le siguió en su paso a esta nueva fe.
Cuando la gente en su aldea comenzó a notar un cambio en la forma en que él actuaba, comenzaron a hostigarlo al saber de su fe en Jesús.
En su trabajo lo suspendieron durante un año por ser cristiano. Cuando regresó se encontró con la gran sorpresa que lo rebajarom de categoría y lo enviaron a una escuela más lejana a su hogar.
Luego, la situación empeoró y fue suspendido una vez más, por negarse a pagar una cuota que la escuela estaba recogiendo de cada trabajador para Hamás, un conocido grupo terrorista islámico.
Saeed fue acusado de ser un "infiel" y un maestro le golpeó delante de más de 1.000 estudiantes. Saeed no se resistió, dijo.
La persecución por parte de la familia de Nazeera no fue menos grave. Durante tres años la secuestraron tres veces con la esperanza de convencerla de dejar "al infiel". Pero ella resistió y no lo abandonó.


Fuentes: MundoCristianotv, Morning Star News
Editado por: Protestante Digital 2014

JESUCRISTO ES NUESTRO DESCANSO

El descanso eterno y asegurado
 Dr. Charles Stanley

"Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús" (Ro 3.23, 24).

Los bebés tienen la maravillosa capacidad de quedarse dormidos en medio de un gran bullicio. Cierran sus ojos, sin ningún temor. El deseo de nuestro Padre celestial es que nosotros tengamos la misma sensación de seguridad en cuanto a nuestra vida en Él, por medio de Jesucristo.

¿Alguna vez notó que cuando los bebés empiezan a caminar el temor comienza a introducirse en sus mentes? Muchos lloran incluso por las más pequeñas perturbaciones, o se muestran renuentes a separarse de sus padres. Parecen incapaces de aceptar la seguridad que les da mamá o papá de que todo está bien. Por mucho tiempo la situación se mantiene; tienen la misma seguridad y protección que tenían cuando eran bebés, pero carecen de sensación de seguridad. No quieren creer en las personas que saben la verdad: Mamá y papá.

Esto es precisamente lo que hacemos algunos de nosotros. No creemos en lo que nos asegura nuestro Padre celestial. En el momento de ser salvos, iniciamos una relación permanente con Dios por medio de Jesucristo y recibimos vida eterna. Pero, a veces, nos resulta difícil creer que eso sea cierto.

La certeza de la salvación no procede de la aplicación de la lógica humana. Es una cuestión de fe. ¿Creemos lo que Dios nos dice, o no? La seguridad crece cuando creemos la Palabra de Dios, y no nos valemos ya de nuestro propio juicio. Primera de Juan 5.13 dice: "Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna". Crea la poderosa Palabra de Dios, y regocíjese. 

DIOS BENDIGA TU VIDA CON GRACIA Y PAZ

Pr. DOLREICH ARTIGAS