Cómo perdonarnos
Dr. Charles Stanley
"Si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios, y él sabe todas las cosas" (1 Juan 3.20).
De
niños, mostrábamos amor a nuestra madre con abrazos, dibujos y mimos.
Pero ahora que somos adultos, algunos no estamos seguros de ¿Alguna vez
escuchó decir a alguien: "Sé que Dios me ha perdonado, pero nunca voy a
ser capaz de perdonarme a mí mismo"? Aunque tal autocondenación puede
tener diversos orígenes, es un enemigo que el Señor ya ha derrotado. Romanos 8.1
nos dice: "Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en
Cristo Jesús". Pero ¿cómo debemos, entonces, lidiar con ella?
Primero,
debemos distinguir entre remordimiento y culpa. Tenemos razón para
sentir tristeza y remordimiento por acciones del pasado, pero cargar con
la culpa por ellas no es necesario. La Biblia nos asegura que si
confesamos nuestros pecados, Dios es fiel para perdonarnos (1 Jn 1.9). Los sentimientos persistentes de culpabilidad son enemigos que tratan de robarnos nuestra libertad en Cristo.
A
veces, los sentimientos de culpabilidad surgen del concepto equivocado
de que todavía tenemos que pagar por nuestros pecados, por lo que
inconscientemente aceptamos el remordimiento perpetuo como una manera de
reparar los errores del pasado. Tal práctica sugiere la idea errónea de
que la preciosa sangre de Cristo no fue suficiente para cubrir todos
los pecados de nuestro pasado, presente y futuro. Una vez que nos damos
cuenta de que Él pagó por completo nuestra cuenta, no debemos jamás
intentar aliarnos con quienes quisieran hacernos creer lo contrario.
Ya
que nuestro Padre Celestial nos ha dado su Palabra, podemos rechazar
todas las voces acusadoras y descansar en su promesa: "Si nuestro
corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios, y él sabe todas
las cosas" (1 Jn 3.20).
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